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Gisela Banzer. Collage de pensamiento



Gisela Banzer. Collage de pensamiento

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Gisela Banzer. Collage de pensamiento

Pequeñas pesas de plomo apoyadas en la mesa inmovilizan un papel sobre un lienzo. Cerca hay una luz potente y una lupa de pie que recorre la superficie de trabajo de Gisela Banzer. Una obra en proceso descansa cómoda en horizontal. La limpieza es infinita, el orden hace al silencio del taller… diría que la obra de Gisela Banzer puede leerse como un rompecabezas perpetuo. Un meticuloso trabajo poblado de detalles que encastran unos con otros en una tarea que, desde el inicio, vislumbra un fin.

Cuando Gisela habla de sí misma, de su paso por el diseño y la arquitectura, termina refiriéndose a la pintura como un espacio al que se vuelve después de mucho “todo fluye por ahí… sale una cosa tras otra”. Dedica semanas en cada obra hasta llegar a su conclusión, armando pacientemente escenas y fondos, actitudes, vestimentas, cimentando esos silencios inciertos que rodean sus escenas entre oníricas e irónicas.

La propuesta de Banzer navega en esa belleza gélida, desacomodando los roles sexuales de sus implicancias culturales. Un signo abierto, con un atractivo anzuelo hacia la incertidumbre en la que no alcanzan a delimitarse los significados de manera superficial. En los fondos y las resoluciones compositivas llegan los ecos de la fotografía victoriana y eduardiana. Algo perverso se desliza en las relaciones entre los personajes y las miradas de la extinción de los hábitats de pumas, tapires, huemules, van directas al espectador en el marco de desiertas geografías, de parajes deshabitados.

“Yo parto de una investigación de lo que quiero hacer. Ya lo tengo en mi cabeza – dice Gisela- primero hago toda una escena digital, voy trabajando en capas… me gusta un fragmento de algo u otro, una cabeza… yo trabajo con cuerpos y cabezas… busco un cuerpo a esa cabeza o una cabeza a ese cuerpo. A veces me gusta un pedazo de algo o una escena… nada está a punto. Yo consigo el traje por un lado, la cabeza por otro… pruebo siete cabezas de puma hasta que encuentro la que quiero. Lo mismo con cada elemento.”

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El gremio (2015) 200 cm x 150 cm / acrílico sobre lienzo

¿Qué ventaja tiene trabajar con herramientas digitales?
El manejo de lo digital me permite hacer un boceto en donde yo veo que cada elemento va a quedar bien. En un dibujo eso demoraría mucho. De esta manera, cuando llego a la tela yo ya tengo la estructura de lo que voy a trabajar. Después, el boceto digital, lo paso a la escala del cuadro, dibujo en la computadora los contornos… eso me sirve para crear una plantilla, una máscara, que puedo tapar y destapar para ir pintando sobre el lienzo. La gente dice: “Pintás con aerógrafo” ¡Pero sí! ¡No es que soplo y sale el dibujo! -se ríe-. En realidad, yo podría hacer lo mismo con óleo… trabajo con capas que voy trabajando con pincel y a lápiz.

¿Cómo inicia el trabajo, cuáles son sus etapas?
Mi trabajo tiene varias instancias. La creatividad siempre está presente. Yo voy creando a medida que voy pintando. La etapa más crítica de mi creatividad es en el boceto inicial. A veces me pasa que no encuentro esas correspondencias que busco y redibujo en la máscara hasta que me sirve. Esto me lleva a llegar bien a los detalles de las tela, de los botones, de los pelos, de las narices… a veces tengo que investigar sobre algunas partes del cuerpo de los animales… investigo sobre trompas, hasta encontrar una trompa que me sirva… yo voy tapando y destapando el lienzo cubierto por la máscara. No puedo perder todas las piezas en las que está estructurada la máscara, todo está muy cuidado.

¿Cómo es el proceso de construcción del boceto?
Un boceto puede llegar a tener treinta layers, en uno está la cabeza de un tamaño, de otro tamaño y de otro. Porque a veces cuando exagero la cabeza de un animal, también estoy diciendo en eso. Cada detalle es una decisión. Cuando llego a la tela no hay nada al azar.

¿Cuánto hay de tu formación de diseñadora en tu trabajo?
Yo no vengo del palo de las artes visuales, yo vengo del palo del diseño. Sin embargo, soy artista plástica desde antes de ser diseñadora. Esto lo arranqué desde muy chica, pero toda mi estructura mental es de diseño y no la voy a poder abandonar. A veces pienso… tendría que ser más fresca y dejarme llevar más… pero yo siento que en cada elección está mi creatividad. Todos los que hacemos hiperrealismo, necesitamos una planificación… yo no creo que ningún hiperrealista pinte de memoria, son otras herramientas las que se utilizan. Tenés que tener el modelo… yo digo “Mis modelos están muertos” a veces pido permisos para usar el cuerpo de mis modelos -se ríe-. Uso a alguien que está recontramuerto y revive en mi pintura, cientos de años después…

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Espíritu alóctono 2 (2016) / 100 cm x 140 cm / acrílico sobre lienzo

¿En el caso de las obras de gran formato trabajas igual?
Sí, en ese caso tengo un tope, porque no me da el cuerpo para hacerlo. No más de dos metros, dos metros cincuenta por dos… más grande no puedo, porque no llego al centro del cuadro.

¿Para qué te sirve tu archivo de imágenes?
Tengo muchas imágenes de archivo de los años de principio del siglo pasado. A partir de allí fue cómo arranqué con la idea del circo, lo que voy haciendo es buscar cosas que vayan aportando a la escena. Inicialmente, todos los artistas tienen un recurso en el tema de los modelos. Lo que se va a pintar. Si vas a pintar a alguien tenés que pedir su autorización, las imágenes tienen un derecho…

¿Cómo llegaste a idea de trabajar con estas imágenes de animales que caracterizan tu obra hoy?
Empecé a hacer una serie de altares domésticos usando estos objetos transculturizados que uno pone dándole un sentido casi esotérico… que te traen suerte… que te vas a casar… que no te vas a casar… empecé a hacer budas, muñecas japonesas, lo mezclaba con elementos domésticos, tratando de hacerlos interactuar. Esta serie la realicé mientras asistía al taller de Gabriel Berlusconi. Todavía no me sentía cómoda con mi imagen, estaba buscando una identidad hasta que llegué a mi primer Premio Nacional, que fue en Boca… un gato de Boca. La serie de altares fue durante el 2013; las obras llevaban mucho detalle técnico. Esto fue como una especie de Tour de la técnica. Yo quería que me saliera lo que me proponía. Estas obras estaban hechas sin herramientas digitales, son obras chicas en que me demandaban muchísimo tiempo.

Llegó un momento en que consideré que tenía que romper todo lo que había hecho y empezar otra cosa. Llegaba el verano y fue donde empecé a buscar algo con más épica. Pensé que si quería lograr una identidad tenía que empezar a pensar en algo con mi impronta, sin saber bien qué. Allí fue donde empecé a pensar en los modelos, cómo podía trabajar con imágenes que estén a disposición, y comencé a buscar obras del siglo pasado. Empecé a hacer algo de circo y me acordé de una vez que fui a un Circo en Estados Unidos, perteneciente a una empresa de circo de las enormes y recuerdo sus afiches… pensé en hacer algo así, pero limpio. Así fue como inicié esta línea.

Siempre me gustó la época eduardiana, que tiene mucho clima y empecé a armar bocetos, que muchos de ellos no llegaron a ser cuadros. Muchas veces dejo descansar los bocetos y vuelvo sobre ellos.

Siempre trato de que los animales tengan una personalidad. Siempre trato de que haga un match perfecto, que vos te creas que ese animal puede tener ese cuerpo.

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La tertulia (2016) / 100 x 140 / acrílico sobre lienzo

¿Cuáles son las devoluciones del público?
¡Ah… me encantan! Escuchar los significados. Muchos hombres se ofenden cuando los hago con cabeza de animal. Hay cuadros en los que se marca el juego de la dominación… me gusta generar esa polémica. Me gustan las historias que se tejen a partir de lo que el otro ve en la obra. La gente grande se engancha mucho con la obra, mi obra a veces es como encontrar un cajón con fotos antiguas.

Las obras que propongo van a algo profundo. Nunca hago cosas superficiales. La gente puede leer diferentes profundidades… algunos hablan de relaciones muy perversas en el caso de la trapecista, ves cómo las alas se van deshaciendo. Es estar frente a un psicópata. Al principio lo ves divino y luego empieza a aparecer ese otro lado… hice una investigación sobre estos temas y lo llevé a la obra. Necesitaba buscar esa belleza gélida, el psicópata es inconmovible, nada de lo que te pueda pasar lo conmueve, no tiene empatía. En este cuadro hay una cebra, este personaje hace la contraparte. Necesitaba un personaje que no estuviera totalmente degradado… yo siempre pienso en algo más… aunque algunas veces la gente se sorprende por la técnica, pero mis obras van más allá. Para mí es como un collage que se va armando a partir del pensamiento.

¿Cuánto hay de tu intimidad en la obra? A veces da la impresión de que hay una intimidad escondida en ella
Sí, allí está mi intimidad también. Podés mostrarla o esconderla. Para mí es imposible apartar mi experiencia y mi sentir de la obra. Siento que las obras primeras son un estudio, no las expuse nunca… no siento que me representan… en estas últimas, circo mitológico, empezó con el tema del circo el maltrato al animal y el maltrato del hombre también. Me gusta trabajar con las emociones de la gente.

La obra de Banzer toma personajes reales de antaño, alguien olvidado, alguien solo o asociado a un pasado que aparece en paletas nuevas, en escenarios imposibles, recortado como en un sueño, construido de a fragmentos traspasando una línea planteada la pintura. Los animales se expresan en sus gestos corporales, que al mismo tiempo les son ajenos, puesto que viven en cuerpos humanos, o cuerpos humanos que piensan en clave animal. Los amenazados tienen poder, miran de frente, no están empobrecidos. Lo personajes interpelan al espectador dejando en claro su derecho. Esta es una producción que no detiene su búsqueda y se fortalece en los mecanismos que identifican la propuesta y permiten reconocerla.

Gisela Banzer concluye diciendo “ahora es tiempo de producción”, de modo que veremos más de Banzer circulando entre nosotros.

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El paseador nocturno (2015) 70 cm x 100 cm / acrílico sobre lienzo

POR REBECA KRASELSKY

Egresada de la Escuela de Teatro y de la Carrera de Historia del Arte. Magíster por la Universidad Autónoma de México. Investigadora, gestora cultural, autora. Actualmente, a través de la imaginación, trata de sobrevivir a la calamidad.

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Egresada de la Escuela de Teatro y de la Carrera de Historia del Arte. Magíster por la Universidad Autónoma de México. Investigadora, gestora cultural, autora. Actualmente, a través de la imaginación, trata de sobrevivir a la calamidad.